Supongo que muchos estaréis escribiendo los propósitos de año nuevo en estos días de letargo. Desde que vivo en el extranjero, ese margen entre Navidad y Año Nuevo ya no lo es tanto, con jornadas maratonianas para exprimir el hecho de que en esta semana libre tienes que compensar los tres meses del otoño y los tantos de invierno que vienen con el nuevo año. Mi deseo fundamental para el 2024 es que sea un año tranquilo, o que, aunque todo lo que no depende de mí me lleve a un ritmo frenético, intente (y consiga) mantener una calma interior. ¡Todo un reto! El reto de una casa al mes surgió para motivarme a investigar en una tipología que me encanta, como es la arquitectura doméstica. Sin embargo, como habréis podido comprobar, muchas veces se me ha hecho bola. No porque no me guste o lo disfrute, sino porque este año he sentido que era o intentar robar ratos de descanso, o escribir aquí como si de una obligación se tratase. Quizá el 2O24 será un año de casas y no de casas al mes. Qu...