Supongo que muchos estaréis escribiendo los propósitos de año nuevo en estos días de letargo. Desde que vivo en el extranjero, ese margen entre Navidad y Año Nuevo ya no lo es tanto, con jornadas maratonianas para exprimir el hecho de que en esta semana libre tienes que compensar los tres meses del otoño y los tantos de invierno que vienen con el nuevo año. Mi deseo fundamental para el 2024 es que sea un año tranquilo, o que, aunque todo lo que no depende de mí me lleve a un ritmo frenético, intente (y consiga) mantener una calma interior. ¡Todo un reto! El reto de una casa al mes surgió para motivarme a investigar en una tipología que me encanta, como es la arquitectura doméstica. Sin embargo, como habréis podido comprobar, muchas veces se me ha hecho bola. No porque no me guste o lo disfrute, sino porque este año he sentido que era o intentar robar ratos de descanso, o escribir aquí como si de una obligación se tratase. Quizá el 2O24 será un año de casas y no de casas al mes. Qu...
El otoño es mi época del año preferida y sin embargo este año ha pasado de largo. Las incursiones en los bosques han sido sustituidas por jornadas de pantalla y catarros varios. El otoño ha pasado, pero no por mí, y los árboles de la avenida se desnudaron antes de tiempo, robándonos por adelantado el dorado de sus brazos hacia el cielo al que nos tenían tan acostumbrados. Sigo en meses de introspección y acabo deseando "encuevarme". Pero no me siento mal con respecto a esto. Muy al contrario, desearía abrazar este sentimiento, poder dejarme llevar por mi instinto animal, volverme oso y no volver a salir o a socializar, o a hacer cosas hasta que mi cuerpo me lo pida. Quizá la cueva sea algo muy extremo. Puede suceder que solo quiera una cama mullida, unas sábanas blancas y un edredón suave pero denso (que no pesado) de esos que te envuelven y te hacen sentir en una nube. Y ya que estamos, ¿por qué no tener vistas?. Sí, eso, unas vistas a un bosque dorado, a un jardín bien po...