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Julio en las casas de Greta Grossman

    Prometo que este post iba a ser sobre una casa en concreto, y a ser posible, situada más arriba del círculo porlar para poder rendirme a los brazos de lo escandinavo, pero la realidad se impone y mi hiperactividad que controlo a base de tesón germánico, es casi imposible de evitar. Creo que no seré la única a la que le cuesta prestar atención antes de las vacaciones. En estas semanas vuelvo a la niña pequeña que se quiere subir a todos los árboles y que quiere probar en 2 minutos todos los columpios del parque. Grossman House, Claircrest Drive, Beverly Hills, 1956-57 Así estaba, en plena búsqueda, cuando un nombre se cruzó en mi búsqueda y rompió mis planes. Pero es que menuda mujer estaba detrás. Greta Grossman, un terremoto sueco nacido a principios de siglo y con un bella ascendencia de ebanistas. Fue la primera mujer en estudiar carpintería en la famosa escuela de arte Konstfack y más tarde, Arquitectura en la Real Academia de Tecnología en Estocolmo, aunque pr...

Junio en la casa Gerber

 No sé si soy la única, pero junio me ha sobrevolado. Por un lado siento que el mes ha pasado volando y no doy crédito a que aquí esté otra vez escribiendo "a mes pasado", pero por otra parte he hecho tantas cosas y no he parado de moverme, que creo que he hecho magia y estirado los 30 días de este mes. Puede que también las horas de luz jueguen a mí favor, pero diré que solo un poco, para no quitarle mérito a mi hiperactividad.   Junio se pasó y creo que todos tenemos la cabeza lejos del ordinador aunque pasemos más de nueve horas delante de él. Por eso, y porque volver a los maestros nos hace más sabios, mi maleta lleva una etiqueta con destino a Brasil.  Paulo Mendes da Rocha fue un arquitectos brasileño que nos dejó el año pasado. Aunque es mundialmente conocido por su arquitectura, también fue pintor, diseñador, restaurador y profesor, y mi silla favorita salió de su cabeza, aunque su precio no me guste tanto. Todos los críticos definen su obra como singular, y con u...

Mayo en la casa Cherenda

 Si algo me gusta mucho, además de la arquitectura y viajar, es el cine. Es gracioso porque el séptimo arte tiene algo de las cosas anteriores. Parafraseando a un querido amigo, el cine es poder vivir mil vidas. A veces me planteo que de haber sabido de pequeña que existían profesiones tan bonitas como las direcciones de arte, igual me habría lanzado de cabeza... pero la arquitectura era mucho más conocida en nuestra lista infantil de profesiones y parecía más tangible. Escribo un martes que aquí en Francia huele a frambuesas, a fresas, a cerezas y sobre todo a jueves. Y menos mal, porque conociéndome, estaría escribiendo la casa de mayo en junio. Dios salve a los festivos nacionales, que tan poco agradecidos están siendo este año en el país de las baguettes.   Pero volviendo al tema que nos reúne cada mes, mi maleta de este largo fin de semana lleva un poco de todo, desde crema solar hasta bufanda, y tiene como dirección las Landas. Porque mi destino se esconde en el Paí...

Abril en la casa Blodgett-Calvin

Creo que somos víctimas de nuestras expectivas.   No esperaba empezar mi post de abril (para variar en mayo) con esta pesada frase. Creo que somos víctimas de nuestras propias expectativas, y por tanto de nosotros mismos, aunque no conozca a nadie que me lo haya reconocido. Lo creo porque es algo que me ronda la cabeza muchas veces al escuchar la radio, al leer el periódico, al hablar con mis amigos... ¿Somos realmente la generación formada y perdida que nos creemos o somos mucho más exigentes que nuestros antecesores?  Ya me imagino a alguien pensando, "¡cuidado!, ser exigentes o querer mejorar nuestras condiciones no tiene nada de malo". Por supuesto que no y un blog personal no deja de ser un "eter" subjetivo, pero no hablo de un conformismo vago, sino de que quizá hayamos perdido el contacto con el suelo, la historia, la propia vida, lo que ha sido y es la realidad para la mayor parte de la población. Lo que me pregunto es, ¿no nos daremos mucho más bombo, nos c...

Marzo en la casa de Valéria P. Cirell

Como ya habéis podido comprobar, tengo una debilidad por un arquitectura muy concreta en el tiempo. La de los años 50 me fascina porque el optimismo de la época, del progreso, se observa en cada detalle y en cada diseño, sobre todo en la doméstica.  Empieza a hacer buen tiempo y eso me hace pensar en una arquitectura abierta, casi tropical. Sin tardar mucho, me viene a la cabeza "Achillina Bo" y pienso que no hay mejor ejemplo para un mes de marzo sosegado pero activo.  Lina Bo Bardi ejerció la arquitectura en una época mucho más complicada que ésta, a pesar de que siga habiendo lugares y personas que nos hagan sentir fuera de esta bella profesión. Esta arquitecto italo-brasileña formada en la Escuela de Roma, ya era conocida antes de llegar a la treintena. Su trabajo de redactora, y posteriormente de editora de Quaderni di Domus , con Gio Ponti, o más tarde la fundación de la publicación semanal A Cultura della Vita , con Bruno Zevi, demuestran que para cuando le toca huir d...

Febrero en la casa Hatch

Por no cambiar, elijo en marzo la casa de febrero. Como también es costumbre, necesito explicar el contexto antes de ir al grano, para que no quede en vano, para que no olvidemos los 10 días de desánimo que llevamos, la pesadumbre, la desesperanza y la rabia acumulada. Porque uno se siente indefenso en este mundo en el que, en vez de esperar a que llegue una nueva primavera, nos sumimos en el frío de una guerra deseada solo por unos pocos. A mí, que me afecta todo mucho más de lo que me gusta admitir, me duele el estómago, lloro con la radio, no quiero sacar la cabeza de debajo del edredón por las mañanas y me pregunto si es normal seguir con nuestras vidas diarias como si nada. Y por no seguir en esta ruleta, para engañarme con un mundo feliz, cierro mi maleta y viajo a Cape Cod, Massachusetts. Siento cruzar de nuevo el océano, pero a mi favor tengo que decir que algo debía pasar aquí para que el paisanaje fuese de lo más variopinto e interesante, desde Gropius o Breuer, hasta mi admi...