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Agosto en la casa Pittwater

Agosto se transformó en un instante en el tiempo y aunque ya estemos de vuelta en la realidad todavía me recreo en lo que significa. Pienso en esa sucesión de días sin domingos que ahora parece tan lejos.  En mis oídos retengo las olas meciendo algunas siestas, las tormentas de lluvia con las ventanas abiertas que tanto me gusta oír desde esa cama que es "mi casa", la voz de mi padre recitando a Machado o todas esas conversaciones bonitas e inesperadas que llegan pero que nunca se acaban. Mi piel anhela la sal con la que vuelves paseando a última hora de la playa y también el frescor de las duchas tardías en el jardín. Y el sol, ese calor que calienta y eriza la piel a la vez, y que tan insoportable me parece pasado un rato, pero que tanto necesito. Mi retina tiene grabados el color de la piedra rojiza de una iglesia románica al atardecer, el turquesa del atlántico en un día de sol y el verde de los vallejos y de las zonas emboscadas.  Aún tengo en la punta de la lengua el s...

Julio en la casa Schaffer

L a arquitectura es un arte, y por si alguno no lo tenía claro, esto no es negociable.  Si añadimos California, la meca de la cinematografía y de un estado que llevó la delantera en mucha cuestiones medioambientales durante el siglo pasado, lo que tenemos es un microcosmos perfecto para descubrir joyas arquitectónicas en cada esquina, bosque o ciudad. Esta casa familiar es un regalo para la vista y no me sorprende en absoluto que sirviese de decorado para la estética película de Tom Ford, "A single man". Fue diseñada en 1948 para convivir con el bosque de robles en el que los propietarios, los Schaffer, solían hacer sus picnics. No sé si será real, pero me parece un inicio precioso. Cuando vemos esta casa, algo nos llama la atención. Las cubiertas y las vigas, las vidrieras inclinadas, la madera roja... todo nos hace pensar¿dónde está Wright? ( Para los no friquitectos, nuestro amigo Frank Lloyd Wright es el padre absoluto de la arquitectura contemporánea. Así, sin discusione...

Junio en la casa de Los Altos

 Junio llega y pasa como un cohete que a su paso deja calor y el polvo pegajoso que genera. He leído que en concreto éste ha sido el junio más caluroso desde 1900, y creo que en París no hizo falta que nadie nos lo especificase porque parecía más un agosto canicular que la despedida de la primavera. Gracias a los cambios meteorológicos de una ciencia inexacta, se ha despedido con corriente, nubes y una amplitud térmica que permite coger aire y dormir algo mejor que las últimas semanas. Me imagino que como para la gran mayoría, empieza un tedioso ejercicio de autoconvencimiento sobre cómo el verano anima el espíritu y también de que las vacaciones ya no están lejos. Seamos realistas, el mismo cohete que pasa y nos deja solo su estela como imaginen, así serán las vacaciones, así que intentemos aprovechar los días estivales, aunque sean laborales, para vivir, que es lo urgente. Y en esa urgencia, soñando con otras arquitecturas y separándome algo de la arquitectura mid century que tan...

Mayo en la casa Gunnlogsson

En mayo la luz lo empieza a inundar todo y si bien este año en concreto no ha sido un mes memorable, sí que me gusta cómo los días tienen un equilibrio llevadero de horas de luz. He estado de allá para acá, con miedo al aumento y frenesí de nuestras jornadas acompañando al tiempo, y no mentiré, me cuesta hasta escribir. Lo que sí está claro es que si pudiese haberme refugiado una buena temporada lejos del mundanal ruido, muy lejos, lo habría hecho aquí.  ¿Una casa pabellón rodeada de vegetación y frente al mar? ¿Dónde hay que firmar? Halldor Gunnlogsson, un desconocido mío hasta ahora, fue un arquitecto danés discípulo de Rasmussen y compañero de Jorn Utzon, que ejerció la arquitectura en Copenhague y también en el extranjero. Fue profesor de construcción y decano de la Escuela de Arquitectura de la Real Academia Danesa de Bellas Artes de Copenhague, pero también lo fue en el Massachusetts Institute of Technology en los Estados Unidos en la década de los 60.  Gunnløgsson fu...

Abril en la casa Amtrak

 Abril es un mes complicado porque nunca sabes si al salir de casa te acechará una alergia caballil, si volverás sudado con la chaqueta debajo del brazo, si te diluviará al mediodía y tus zapatos te acompañarán todo el día con un sonido digno de una película de cine mudo... ¡ay, abril! Así es que buscando la casa perfecta para este mes, no dudé en que ésta sería un poco como él. Resulta fácil imaginarse un largo invierno con la nieve rodeándote, pero también hacerlo con largas jornadas de luz cálida y cegadora, y por qué omitirlo, hordas de mosquito. De esta casa me gustan muchas cosas, empezando porque es la propia casa de un arquitecto y eso en una profesión como ésta, me parece decir mucho. Siempre he creído que, a pesar de lo que se podría pensar, diseñar una casa para uno mismo siendo arquitecto es complicadísimo, aunque puede ser que la perspectiva de la madurez y el pragmatismo cambien esto. Peter M. Cohen no es alguien famoso, o aparentemento no lo es para alguien con una I...

Marzo en la casa Ucelay

En un mes de marzo estrenado por el día de la mujer y casi finiquitado con la llegada de la primera, todo se tiñe de morado en este mes. A menudo leo las estadísticas públicas sobre mi profesión en Francia y se da la paradoja de que las escuela de arquitectura están plagadas de mujeres, pero los estudios en propiedad de éstas o con ellas en puestos directivos son contados. En este punto, una de mis batallas actuales es ser arquitecto, arquitecta, con cualquier letra. Porque,  y con respeto a los arquitectos de interiores, existe la idea común de que cuando eres mujer y dices que eres arquitecto, inmediatamente debes dedicarte solo al interiorismo. Y entonces te preguntan con más detalle "¿pero de edificios?" Sinceramente creo que nadie le pregunta eso a mis colegas. Es cierto que la sociedad está cambiando y que como todo lo que exige repensar los matices y las mentalidades, conlleva tiempo. Pero también lo es que cuando veo las lista de arquitectos mujeres, hay que buscar y...

Febrero en la casa de estudios para artistas

La casa de este mes refleja muchas cosas a la vez. Por un lado es libre, fresca, quizá algo alocada. Por otro, me traslada a una época en la que crear y vivir, parecían ir de la mano y no ser una contradición. Atesora mi gran deseo de tener un taller, caótico, desvencijado, casi cutre, lleno de proyectos a medias pero donde la continuidad creativa no se vea interrumpida por la necesidad de "recoger para..." (rellenar el hueco con cualquier tarea doméstica que implique el uso de una mesa. También es, de alguna forma, una deuda pendiente con un arquitecto conocido por una preciosa obra y una silla, pero desconocido en el resto. Antonio Bonet Castellana, fue un arquitecto barcelonés "archi" conocido por su imitada y preciosa silla Mariposa . Sin embargo, a parte de ésta y de la Casa Ricarda, apenas se sabe gran cosa de él. De hecho me sorprende no haber oído nunca hablar de él como discípulo de Le Corbusier. Igual que en el caso de Doshi, cuya historia os contaba aqu...